Psiquiatría niños y adolescentes

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Psiquiatría niños y adolescentes 2017-02-14T10:10:16+00:00

La atención psiquiátrica a niños y adolescentes es una disciplina específica que requiere formación dirigida y desarrollo de habilidades concretas, diferentes a las que utilizamos en el trabajo con adultos. El tratamiento psiquiátrico debe considerarse tras una profunda evaluación de diferentes aspectos del menor:

1. Historia evolutiva:

Es imprescindible conocer qué hitos del desarrollo ha alcanzado el menor, cómo los ha alcanzado y cuándo. Nos referimos a todo lo relacionado con la alimentación, sueño, desarrollo psicomotor, lenguaje, control de esfínteres, sociabilización, sexualidad, escolaridad, entre otros. También debemos conocer, si es posible, datos sobre el embarazo y el parto.

2. Desarrollo neuropsicológico:

En ocasiones debemos hacer una batería de pruebas para conocer el funcionamiento de determinadas características del menor (inteligencia, habilidades específicas, estilos de aprendizaje…).

3. Problemas específicos de estas etapas, o que se inician en estos momentos de la vida:

  • Trastornos del vínculo.
  • Trastornos generalizados del desarrollo (autismo, síndrome de asperger…) y problemas de comunicación y relación con los demás.
  • Retraso mental.
  • Control de esfínteres.
  • Trastornos de aprendizaje y lecto-escritura.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad, u otros problemas de concentración.
  • Problemas académicos o de socialización.
  • Trastornos de conducta alimentaria.
  • Autolesiones o ideas de suicidio.
  • Consumo perjudicial de tóxicos o adicciones.
  • Trastornos de conducta.
  • Violencia filio-parental.
  • Situaciones de adaptación en procesos de adopción.

4. Problemas que aparecen en cualquier momento de la vida, pero cuya expresión es diferente en los períodos de la infancia y la adolescencia:

  • Depresión.
  • Ansiedad.
  • Trastornos psicóticos.
  • Trastorno Bipolar.
  • Duelos.
  • Fobias.
  • Trastorno por Estrés Postraumático.
  • Trastornos de adaptación.
  • Trastornos sexuales.
  • Trastornos del sueño.

5. Sistema familiar, académico y social:

Dado que el menor va desarrollando su autonomía de forma progresiva, en determinados aspectos está condicionado por el entorno que cubre sus necesidades más básicas destacando el cuidado, afecto, protección, educación, supervisión, aprendizaje, socialización. Esto determina muchos comportamientos y explica la aparición de diversos síntomas o problemas específicos. Una buena intervención sobre el sistema global del menor puede suponer una mejoría de la clínica e incluso una resolución del problema.

Desde Terapsis consideramos el trabajo conjunto y coordinado un aspecto fundamental, que determina en ocasiones el éxito del tratamiento. Por lo tanto, en los casos que lo requieren, proponemos a la familia un trabajo en red con otros dispositivos que atienden al menor (psicólogos, psicopedagogos, neurólogos infantiles, pediatras, centro escolar, dispositivos judiciales…) con el objetivo de potenciar todas aquellas intervenciones que resultan beneficiosas para el mismo.

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